Artículo publicado originalmente en la web de los Dominicos de España
La imagen
Cada uno tiene una imagen de sí mismo, la que él se crea, la que le dan los otros, etc.
La sociedad nos habla de “proteger la imagen”. Cuando el entorno no respeta la imagen que uno tiene, nos resentimos por dentro, nuestra sensibilidad brama.
A veces uno muestra distintas imágenes en distintas situaciones. Cuando ejercemos un papel, preferimos esconder lo que somos y mostrar otra imagen: la vida así es como un teatro. Ofrecer distintas imágenes es ofrecer apariencias, es representar una comedia. El actor esconde su personalidad y muestra otra.
Nuestra preocupación por la imagen es reflejo de una carencia interior del ser.
Cuando vivimos desde el silencio interior no cabe el teatro.
La verdadera vida se halla cuando no hay imágenes. Uno se siente vivo cuando se da cuenta de ello.
La verdad es la desnudez.
Lo que no pasa, lo que permanece, es lo que somos.
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
Comentarios
Publicar un comentario