A veces los contemplativos piensan que tienen que encontrar todo el fin y la esencia de su vida en el recogimiento, la paz interior y el sentido de la presencia de Dios. Y se apegan a estas cosas. Pero el recogimiento es una cosa creada, lo mismo que un automóvil. El sentido de paz interior no es menos creado que una botella de vino. La conciencia experiencial de la presencia de Dios es verdaderamente una cosa tan creada como un vaso de cerveza. La única diferencia es que el recogimiento, la paz interior y el sentido de la presencia de Dios son placeres espirituales, y los otros son materiales. El apego a las cosas espirituales es un apego del mismo género que el amor desordenado a cualquier otra cosa. La imperfección puede ser más secreta y sutil, pero, desde un cierto punto de vista, eso solo hace que sea más perjudicial, porque resulta más difícil de reconocer. De ahí que muchos contemplativos nunca lleguen a ser grandes santos, nunca entren en íntima amistad con Dios, nunca encuentren una profunda participación en Sus inmensos gozos, porque se apegan a las pequeñas y miserables consolaciones que se dan a los principiantes en la vida contemplativa.
Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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