En muchos dichos de los monjes se nota una profunda nostalgia de la muerte. Pero esta nostalgia o deseo de morir para estar con el Señor les da " una alegría sorprendente, de tal modo que a uno se le pregunto: " ¿cómo es que nunca estás deprimido? ". Y el contestó: " porque cada día espero la muerte". Otro dijo: "El que tiene siempre ante sus ojos la muerte, supera fácilmente la depresión y las estrecheces del alma". Así, el ejercicio de ponerse cada día ante los ojos la muerte es expresión del deseo de " estar con el Señor en el paraíso".
Anselm Grun OSB. La sabiduría de los padres del desierto
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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