Los monjes pusieron en práctica lo que Jesús pide el Sermón de la montaña: " no juzguéis y no seréis juzgados " (Mc 7,1). El no juzgar procede de encontrarse a uno mismo. Quien se ha encontrado a sí mismo piensa en sus propias faltas, reconoce sus lados oscuros, sabe que también él tiene lo que condena en los demás. Cuando otro peca, él no se escandaliza, sino que recuerda sus propios pecados. Dicen los psicólogos que, al regañar a otros, revelamos lo que hay en nosotros mismos; proyectamos sobre los demás nuestro propio lado oscuro, nuestros deseos instintos reprimidos, y, en vez de poner delante de nuestros ojos nuestra propia realidad, les increpamos a ellos. Los monjes nos aconsejan que dejemos este mecanismo de proyección y que procuremos callar. El silencio es para ellos una ayuda contra esta proyección y para ver, en el comportamiento de los demás, un espejo de nosotros mismos.
Anselm Grun OSB . La sabiduría de los padres del desierto
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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