Allí donde Dios reina de mí, allí donde Cristo habita en mí, hay un espacio de amor y de misericordia. El amor, en este caso, no es un sentimiento que tenga que provocar dentro de mí. No es un sentimiento sino una cualidad del ser. El espacio está lleno del espíritu de Jesús, que es amor, amor divino, una energía, una dimensión del ser, más allá de todo sentimiento.
No tengo, pues, que esforzarme por suscitar en mi sentimientos; más bien, la palabra, en la que se mueve el espíritu de Jesús, quiere conducirme al misterio sin palabras del silencio dentro de mí. Pero este espacio sin palabras no estás simplemente vacío, sino lleno de la cualidad del amor, del amor de Dios, que no es primariamente un sentimiento, sino una energía que me transforma, que genera una atmósfera de calor y misericordia.
Anselm Grun OSB . La sabiduría de los padres del desierto
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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