Y todavía -aunque no pensé en ello y era incapaz de hacerlo, ya que no sabía que era la misa, varias veces en la mañana- bajo aquellos altos arcos, en el altar elegido sobre la reliquias del mártir, se celebraba aquella inmolación tremenda, secreta y evidente, tan secreta que nunca será enteramente comprendida por ningún entendimiento y, con todo, tan evidente que su misma evidencia en nos ciega con el exceso de la claridad: el incruento Sacrificio de Dios bajo las especies del pan y el vino.
Thomas Merton. La montaña de los siete círculos
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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