Te escucho, Dios, y veo, y palpo en el latido de todo lo que en ti me vive.
Y me dejo llorar en tu rocío, Señor del universo, mientras, armado de valor, me hundo y más me hundo en el pozo abisal de tus silencios.
Tú, voz de toda voz, aliento en todo aliento, reclamo a todas horas; cauce y camino virgen donde el miedo a perderte se evapora, al borde de este instante, cuando el asombro brota.
Rafael Redondo. El brotar de un asombro
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
Comentarios
Publicar un comentario