Y tú, quien quiera que seas, que vives en soledad, y llevas una vida solitaria después de haber llevado tus rebaños, es decir tus simples pensamientos y tus humildes afectos, a las profundidades de tu amorosa voluntad, hallaras allí la fuerza de tu humildad, que hasta ese momento sólo había producido espinas y abrojos, resplandeciente con la luz de Dios. Porque glorificarás y llevarás a Dios en tu propio cuerpo. Éste es el divino fuego que nos alumbra sin quemarnos, resplandece pero no nos consume… Y la zarza que arde sin consumirse es la naturaleza humana, encendida con el fuego del amor divino e intacta, porque no se ha visto afectada por el menor toque de destrucción.
B. Rudolfi. Constituciones
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
Comentarios
Publicar un comentario