Y tú, quien quiera que seas, que vives en soledad, y llevas una vida solitaria después de haber llevado tus rebaños, es decir tus simples pensamientos y tus humildes afectos, a las profundidades de tu amorosa voluntad, hallaras allí la fuerza de tu humildad, que hasta ese momento sólo había producido espinas y abrojos, resplandeciente con la luz de Dios. Porque glorificarás y llevarás a Dios en tu propio cuerpo. Éste es el divino fuego que nos alumbra sin quemarnos, resplandece pero no nos consume… Y la zarza que arde sin consumirse es la naturaleza humana, encendida con el fuego del amor divino e intacta, porque no se ha visto afectada por el menor toque de destrucción.
B. Rudolfi. Constituciones
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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