El hombre más peligroso del mundo es el contemplativo al que nadie guía. Confía en sus propias visiones. Obedece los atractivos de cualquier voz interior, pero no escucha a los demás. Identifica la voluntad divina con su propio corazón... y la pura fuerza de su propia autoconfianza se comunica a los demás y les da la impresión de que realmente es un santo. Un hombre de estas características puede acabar con toda una ciudad, una orden religiosa o incluso una nación. El mundo está lleno de las cicatrices dejadas en su piel por visionarios de esa clase.
Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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