Algo parecido nos puede suceder a nosotros: se acercará, conversará con nosotros, pero no lo reconoceremos, a Él, nuestro gran Dios-grande, pero dulce e inefablemente humilde-. Y cuando llegue el momento y lo reconozcamos, nuestra alma lo amara, y la inspiración sacada de este conocimiento nos llenará de bienaventuranza.
conocimiento nos llenará de bienaventuranza.
La Oración, experiencia de eternidad. Archimandrita Sophrony
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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