¡Oh, Amor! —dice Razón—, nombrad a esta Alma por su verdadero nombre, dad algún conocimiento a los activos. Amor: Puede ser nombrada —dice Amor— por doce nombres, a saber:
La muy maravillosa. La no conocida. La más inocente de las hijas de Jerusalén. Aquella sobre la que se fundamenta toda la Santa Iglesia. La iluminada de conocimiento. La ornada de amor. La viva en alabanzas. La en todo anonadada por humildad. La pacífica en estado divino por divina voluntad. Aquella que nada quiere sino la divina voluntad. La totalmente plena y satisfecha de bondad divina por obra de la Trinidad. Su último nombre es: Olvido. Estos doce nombres le da Amor.
El espejo de las almas simples. Margarita Porete
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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