Si comienzas a analizar hasta el fondo de algo una o todas las sutiles facultades y las excelsas cualidades del hombre (pues es la más noble criatura de Dios), llegarás al final a las más lejanas conquistas y a las últimas fronteras del pensamiento para encontrarte allí a ti mismo cara a cara con el ser puro mismo. Y si te sirvieras de este análisis para elevarte tú mismo al amor y a la alabanza de tu Señor Dios que te dotó del ser, ¡y qué ser tan noble! (como puede revelarlo la meditación sobre la naturaleza humana), fíjate adónde te puede llevar eso. Al principio a lo mejor dices: «Yo soy existo; veo y siento que soy que existo. Y no sólo existo sino que poseo toda clase de talentos y dones personales». Pero después de hacer el recuento de todo esto en tu mente, aún podrías dar un paso más y recogerlo todo en una sencilla oración que abarca todo esto. Hela aquí:
Lo que soy y la manera como soy
con todos mis dones de naturaleza y de gracia,
tú me los has dado, Señor, y tú eres todo esto.
Yo te lo ofrezco, principalmente para alabarte y para ayudar
a mis hermanos cristianos y a mí mismo.
El libro de la Orientación Particular. Anónimo
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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