¡Tarde te amé, hermosura siempre antigua y siempre nueva!
Tarde te amé. Tú estabas dentro de mí, pero yo andaba fuera de mí mismo,
y allá afuera te andaba buscando.
Me lanzaba todo entre las hermosuras que tú creaste.
Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo;
me retenían lejos de ti cosas que no existirían si no existieran en ti.
Pero tú me llamaste, y más tarde me gritaste, hasta romper finalmente mi sordera.
Con tu fulgor espléndido pusiste en fuga mi ceguera.
Tu fragancia penetró en mi respiración y ahora suspiro por ti.
Gusté tu sabor y por eso ahora tengo más hambre y más sed de ese gusto.
Me tocaste, y con tu tacto me encendiste en tu paz.
San Agustín. Confesiones
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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