Cuando estamos unidos al amor de Dios, poseemos todas las cosas en Él. Son nuestras para ofrecérselas a Él en Cristo, Su hijo. Pues todas las cosas pertenecen a los hijos de Dios, y nosotros somos de Cristo, y Cristo de Dios. Si permanecemos en su gloria por encima de todo placer o dolor, de toda alegría o tristeza, y de cualquier otro bien o mal, amamos en todas las cosas Su voluntad más que las cosas en sí, y de este modo hacemos de la creación un sacrificio de alabanza a Dios.
Éste es el fin para el que Dios creó todas las cosas.
Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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