Que todos sean uno;
como Tú, Padre, estás en mi y yo en ti,
que también ellos sean uno en nosotros,
para que el mundo crea que Tú me enviaste.
Yo les di la gloria que Tú me diste,
para que sean uno como lo somos nosotros.
Yo en ellos y Tú en mi,
para que sean plenamente uno.
Jn 1 7,21-23
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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