Justifica mi alma, oh Dios, pero llena también mi voluntad con el fuego de Tus fuentes. Brilla en mi mente, aunque Tu resplandor eclipse mi experiencia, pero ocupa mi corazón con Tu inmensa Vida. Que mis ojos no vean en este mundo más que Tu gloria. Que mis manos no toquen nada que no sea para Tu servicio. Que mi lengua no pruebe más pan que aquel que me de fuerzas para alabar Tu gran misericordia. Cantando Tus himnos, escucharé Tu voz y oiré todas las armonías que has creado. La lana de las ovejas y el algodón del campo me darán lo suficiente para que pueda vivir en Tu servicio; el resto se lo daré a Tus pobres. Haz que use todas las cosas por una sola razón: encontrar mi alegría dándote gloria.
Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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