Dios se manifiesta en la naturaleza, pero al mismo tiempo la transciende como el misterio incomprensible.
En la naturaleza no sólo experimentamos el misterio de Dios maternal, que nos lleva en sus brazos y que, al igual que la madre, no nos juzga, sino que nos alimenta y nos cuida; vivimos además la experiencia de nosotros mismos de una manera nueva. Sentimos que la vida que bulle en la naturaleza está también en nosotros. Estamos llenos del espíritu de Dios, del amor de Dios, que también en la naturaleza fluye hacia nosotros. La mística cristiana no debe pasar de largo por la naturaleza, porque, como dice Bernardo de Claraval, la naturaleza es el libro en el que le leemos la sabiduría de Dios y en el que nos encontramos con su amor.
Anselm Grün OSB. La mística: Descubrir el espacio interior
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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