Según la espiritualidad benedictina, se describe la meta del camino espiritual como «caminar en la presencia de Dios»”. Pero, como vivimos intensamente en el pasado y en el futuro, debemos aprender a permanecer en el presente. Estar constantemente atentos al presente nos llevará a la presencia de Dios.
En nuestro caso contemplar significa dirigir la atención a la percepción de las manos y, a través de ellas, a la percepción del presente. Se trata de contemplar en dirección al núcleo sano, a la presencia de Dios. Nos vamos internando en lo más profundo, en el estrato profundo que nos hace padecer. Para mantenernos en contemplación debemos permitir y tolerar ese sufrimiento. Pero lo que se padece así, con la vista fija en Dios es redimido. No vuelve más. Del núcleo sano nos vendrá tanta luz y tanta fuerza, que hallaremos coraje para seguir adelante.
Dios existe. Está dentro de ti, en tu presente, en la realidad que te rodea. En Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Nos habla en nuestro interior, el reino de Dios está dentro de nosotros. No solo habla con palabras humanas, nos habla a través del silencio, a través del ser que no puede expresarse con palabras. Su palabra viva es la realidad misma. Si penetramos nuestra realidad nos encontramos con Él en forma directa.
Franz Jalics SJ. Ejercicios de contemplación.
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
Comentarios
Publicar un comentario