«El orgullo, a causa de su autosuficiencia, puede hacer equivocarse a todo el mundo, incluido al que lo tiene, en la medida en que no admite que pueda caer en tentaciones que permitan al alma remontarse y conocer su propia debilidad e ignorancia... Al no dejar transparentar ninguna falta, el alma nutre esta única pasión, y ello basta a los demonios»
«Al no dejar transparentar ninguna falta»... el hombre de corazón enorgullecido se encuentra en el extremo contrario de la pureza de corazón: en lugar de ver a Dios, se ve a sí mismo, considerando se un dios. En lugar de recibir la luz, la quiere engullir y, al hacerlo, se sumerge, como sucede con los «agujeros negros» del espacio, en la más densa oscuridad, en la más difícil ignorancia, que es la de creer conocer sin saber nada y sin amar nada ni a nadie.
Javier Melloni SJ. Los caminos del corazón: El conocimiento espiritual en la «Filocalia»
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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