En cada uno de nosotros anida un profundo deseo de tener experiencia de Dios, de olvidarnos de nosotros mismos dentro de Dios, de hacernos una sola cosa con Él en el silencio. Esta identificación con Dios puede ser una experiencia personal. Me siento en silencio delante de Dios. Dejo que Dios me mire y dirijo mi mirada hacia Él. Mientras miro, me olvido de mí mismo. Me siento querido, mirado, y estoy ahí: así, sin más.
Anselm Grün OSB. La mística: Descubrir el espacio interior
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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