Realmente lo que muchos no entienden, hasta que es demasiado tarde, es que, cuanto más intentas evitar el sufrimiento, tanto más se sufre, porque hay motivos más insignificantes que empiezan a torturaros, en proporción al temor a sufrir. El que más intenta evitar el sufrimiento, al final sufre más: su sufrimiento le llega de cosas tan pequeñas y triviales que ya no es objetivo en absoluto. Es su propia existencia,su propio ser, lo que es sujeto y origen de su dolor; su misma existencia y su conciencia es su mayor tortura. Esta es una de las perversiones que el demonio usa en nuestras filosofías para extraernos nuestra naturaleza interior y desentrañar nuestras facultades, volviendolas contra nosotros mismos.
Thomas Merton. La montaña de los siete círculos
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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