El hombre está envuelto en tinieblas, porque es víctima de sus propias pasiones. Y es víctima de sus pasiones por un centramiento sobre sí mismo que le embota más y más, quedando atrapado por sus propias pulsiones (el deseo y el ardor). Y así, cuanto más se deja llevar por sus propias apetencias y voluntades, tanto más se va secando y endureciendo. La conversión supone caer en la cuenta de este encerramiento y hacer un acto de confianza en Aquel que está fuera de uno mismo y que, a la vez, está en lo más profundo de uno mismo, como una fuente inagotable que brota del corazón (Jn 4,14). Por eso la fe es considerada como el primero de los dones: porque supone este acto de confianza en Otro, que es el Origen de la Vida, que está en mí pero que no me pertenece, sino que yo le pertenezco a El, y que sólo puede manifestarse si el hombre renuncia a su autocentramiento, a la absolutización de sí mismo.
Javier Melloni SJ. La espiritualidad de la Filocalia
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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