No nos desanimemos y abandonemos la oración. Dios se compadece de la debilidad pero no quiere el desánimo. Él quiere que nos hagamos como los niños, que seamos humildes, que nuestra oración sea más agradecida; no pretendamos aislarnos en la oración, pues todos pertenecemos al cuerpo místico de Cristo, que está permanentemente en oración. Debemos estar siempre en la actitud de oración, Pero no debemos orar " solos ", sino que ha de ser Jesús quien ore en nosotros, por tanto, es el cuerpo de Cristo el que hora.
Teresa de Calcuta. Mis oraciones
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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