Sentí real el pálpito
de tu oscura impresencia.
Supe que estabas.
Te busqué.
Ardía lento el fuego en los rincones
más secretos del ciego laberinto.
No busqué la salida, la imposible
salida.
Te buscaba.
Manifiéstate,
dije, sintiendo repentino
que ya lo habías hecho en el latido
de lo no manifiesto.
José Ángel Valente . Limos del verbo
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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