Eres susurro suave, imperceptible,
que hoy despunta en tu entraña inaugurada;
eres gemido en perla de alborada,
eres eco que se oye en lo inaudible…
Pequeño niño, albor de lo invisible,
relámpago de Luz recién brotada
en las grietas de esta alba enamorada
que los ojos de Él se ha hecho tangible…
Dios se dejó hoy nacer en ti, y, desnudo,
se deja en ti habitar: vuela en las alas
de tu forma, oh, niño, Ser del viento.
Te traspasó la Lumbre, y yo tan mudo,
frente a tu respirar; frente a las
brisas de luz que alientan hoy tu aliento…
Rafael Redondo. El brotar de un asombro
La maravillosa revelación
La maravillosa revelación a descubrir, si transitamos la senda de la oración con disciplina, es que nuestro espíritu está enraizado en Dios y que cada uno de nosotros tiene un destino eterno, un significado e importancia eternos. Desarrollaremos nuestra propia naturaleza con su infinito potencial, si emprendemos esta peregrinación a nuestro propio centro. No existe antagonismo entre la oración contemplativa, la oración vocal y la oración litúrgica. Rastrea una clase de desarrollo progresivo a través de estas formas. No es que llegamos a un estadio en nuestra vida.en donde al ir más allá, pasamos de la oración litúrgica a la vocal. La evolución que él verdaderamente vislumbra es un crecimiento en el deleite, al cual entramos con cualquier forma de oración que sea apropiada para el momento. Y todas estas formas de oración son, por supuesto, complementarias y, por lo tanto, debemos conocerlas tal cual son realmente: entrando en el interior de la oración ete...
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