Es inútil que nos atormentemos cuando no podemos librarnos de las distracciones. En primer lugar, tenemos que comprender que a menudo son inevitables en la vida de oración. La necesidad de arrodillarse y sentirse sumergido bajo el oleaje de imágenes incoherentes y absurdas es una de las pruebas comunes de la vida contemplativa. Si pensamos que estamos obligados a rechazarlas usando un libro y aferrarnos a sus máximas, y permitimos así que nuestra oración degenere en un periodo de simple lectura espiritual, perdemos una gran cantidad de fruto.
Nos resultaría mucho más provechoso resistir pacientemente las distracciones y aprender algo de nuestra impotencia e incapacidad. Porque si nuestro libro se convierte en un mero anestésico, probablemente haya arruinado nuestra oración, en lugar de fomentarla.
Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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