Si la inmortalidad, que nos ha sido prometida en Cristo a través de su resurrección, es personal, no tendremos el deseo “de ser desvestidos, sino más bien sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Y el que nos ha preparado para este destino es Dios, el mismo que nos ha dado en prenda el Espíritu “ (2 Corintios 5,4-5).
La Oración, experiencia de eternidad. Archimandrita Sophrony
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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