Cristo ganó la salvación no por morir en la cruz, sino porque la muerte en la cruz era la voluntad de Dios respecto a Él. No se trata de lo que Cristo hizo, sino de por qué lo hizo. No nos redimió por su sufrimiento, sino por su sujeción, o, si preferís, por la rendición de su voluntad ante la de su Padre.
Raymond. Trapense. Tres monjes rebeldes
Muchas almas
Muchas almas emprendieron y emprenden cada día este camino y perseveran mientras gustan las sabrosa dulzura de la miel y del fervor primitivo; pero apenas cesa esa suavidad y placer sensible, por la tempestad que sobreviene de la tribulación, tentación y sequedad, necesarias para llegar al monte de la perfección, cuando declinan y vuelven las espaldas al camino: señal manifiesta de que se buscaban a sí mismas y no a Dios y a la perfección. Miguel de Molinos. Guía espiritual
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