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La mujer del Evangelio testifica esto cuando dice: «Con sólo tocar la orla de su vestido sanaré». Ella fue curada físicamente; y mucho más lo serás tú de tu enfermedad espiritual por esta encumbrada y sublime obra en que tu deseo llega hasta tocar al mismo ser de Dios, querido por sí mismo. El libro de la Orientación Particular. Anónimo
Abísmate en lo más profundo de tu alma y piensa en ti de esta manera simple y elemental. (Otros, refiriéndose a lo mismo, desde su propia experiencia, hablan del «ápice» del alma, y llaman a esta conciencia la «más alta sabiduría humana»). De todos modos, no pienses en lo que eres sino que eres o existes. Pues sin duda percibir lo que eres exige el esfuerzo de tu inteligencia y una buena dosis de reflexión y sutil introspección. Pero esto ya lo has hecho bastante tiempo con la ayuda de la gracia; y hasta cierto punto (en la medida en que te es necesario por el momento) entiendes lo que realmente eres -un ser humano por naturaleza, y un ser despreciable, caído por el pecado, digno de compasión-. Tú sabes bien esto. Y probablemente crees también que tú solo conoces demasiado bien, por experiencia, los vicios que siguen y se apoderan del hombre a causa del pecado. ¡Recházalos! ¡Olvídalos, te lo ruego! No reflexiones más sobre ellos por miedo a contaminarte. Recuerda, más bien, que p...
En esta obra de contemplación, por tanto, has de pensar en él y en ti de la misma manera: esto es, con la simple conciencia de que él es como es y de que tú eres como eres. En este sentido tu pensamiento no quedará dividido o disperso, sino unificado en él, que es el todo. El libro de la Orientación Particular. Anónimo
Quiero que el pensamiento que tienes de ti mismo sea tan puro y simple como el que tienes de Dios. Así podrás estar espiritualmente unido a él sin fragmentación alguna y sin disipación de tu mente. Él es tu ser y en él tú eres lo que eres, no sólo porque él es la causa y el ser de todo lo que existe, sino porque él es tu causa y el centro profundo de tu ser. El libro de la Orientación Particular. Anónimo
En una u otra medida el camino de la cruz me acompaña incluso en mi vejez. La Oración, experiencia de eternidad. Archimandrita Sophrony
Mientras el corazón siente la presencia de Dios, nosotros estamos en paz, transportados por el amor hacia él. Pero cuando Él se retira y no siento su acción en mí, la conciencia de mi debilidad me aflige y de nuevo me hace sufrir. La Oración, experiencia de eternidad. Archimandrita Sophrony
Hay una sola tarea: encontrar al Dios verdadero, es decir, al creador de todo ser, y vivir eternamente en unión con Él. La Oración, experiencia de eternidad. Archimandrita Sophrony