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Es un camino

La mística no es un camino reservado a algunas personas particularmente dotadas en el plano religioso, sino una vía que la fe cristiana nos ofrece para que, en todo cuanto hacemos y vivimos, nos sepamos sostenidos por Dios, nos sintamos una sola cosa con Dios y, a partir de esta unidad con Dios, entremos con una nueva actitud en ese mundo, con el fin de remodelarlo. Anselm Grün OSB. La mística: Descubrir el espacio interior

Es muy triste

Es muy triste que algunos contemplativos no busquen apenas nada más que el placer en la contemplación. Esto significa que perderán el tiempo y se agotarán realizando esfuerzos perjudiciales para evitar la aridez, la dificultad y el dolor, como si estas cosas fueran malas. Pierden la paz. Y, al buscar placer en la oración, se hacen casi incapaces de sentir alegría.  Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

No tenemos que buscar

No tenemos que buscar el reposo en ningún placer, porque no fuimos creados para el placer: hemos sido creados para la alegría  espiritual. Y si no conocemos la diferencia entre el placer y la alegría espiritual, es que aún no hemos empezado a vivir.  Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

Guíame, bondadosa Luz

Guíame, bondadosa Luz Guíame, bondadosa Luz, entre tanta tiniebla espesa, ¡ llévame tú! Estoy lejos de casa, es noche oscura y densa, ¡ llévame tú! Guarda mis pasos; no pido ver confines ni horizontes; solo un paso más me basta. Yo antes no era así, jamás pensé en que tú me llevaras. Me encantaba elegir y ver mi camino, pero ahora ¡ llévame tú ! Yo amaba  el resplandor  fascinante de la vida, y aún con temor, el orgullo me sedujo: no recuerdes ese pasado. Si me has librado ahora con tu amor, es que tu Luz me seguirá guiando entre páramos y ciénagas, despeñaderos y torrentes, hasta que la noche huya y con el alba, estalle la sonrisa de los ángeles la que perdí, la que anhelo desde siempre. Beato Cardenal John Henry Newman. Guiame bondadosa luz

Descubrir el espacio interior

Cuando en la mística se habla de la muerte del yo, no hay que pensar que hay que destruir el yo. Más bien, lo que se entiende por la muerte del yo, es la liberación de todas las autovaloraciónes equivocadas y de las ilusiones que nos hemos ido forjando sobre nosotros mismos. Cuando nos abrimos a la vida con sus altos y bajos, con sus éxitos y sus fracasos, entonces desaparece poco a poco la engañosa ilusión de que, mediante la psicología o la espiritualidad, podríamos garantizar el éxito de nuestra existencia. Nuestras ideas de la vida se hace añicos y, de este modo, nuestro yo se abre al misterio de Dios. Una enfermedad puede quitarnos la ilusión de que con una alimentación sana o con una espiritualidad sana podríamos garantizar nuestro buen estado de salud. El fracaso en el matrimonio o en la profesión echa por tierra nuestra ilusión de que es posible conseguirlo todo con sólo rezar suficientemente. Incluso una culpa puede transformarse en beneficiosa, si nos libera de la imaginació...

Hasta que un ser humano

Hasta que un ser humano se entrega Dios en el consentimiento de la creencia total, tiene que seguir siendo, inevitablemente, un desconocido para sí mismo, un desterrado de sí mismo, porque está excluido de las profundidades más significativas de su propio ser: las que permanecen oscuras y desconocidas porque son demasiado simples y demasiado profundas para llegar a ellas por medio de la razón.  Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

La obra De Dios

La obra de Dios en nuestra alma exige el sacrificio de todo lo que deseamos y amamos y, en definitiva, de todo cuántos somos. Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación