Entradas

El verdadero contemplativo

El verdadero contemplativo no es el que prepara su mente para un mensaje particular que él quiere o espera escuchar, sino el que permanece vacío porque sabe que él nunca puede esperar o anticipar la palabra que transforma su oscuridad en luz. Ni siquiera llega a anticipar una clase especial de transformación. No pide la luz en lugar de oscuridad. Espera la palabra de Dios en silencio Y cuando es "respondido" no es tanto por una palabra que brota del silencio. Es por su silencio mismo cuando de repente, inexplicablemente, revelándose a él como la palabra de máximo poder, se llena de la voz de Dios.   Nadie se convierte en verdadero contemplativo por oscurecer las realidades sensibles, y permanecer solo consigo mismo en la oscuridad. En primer lugar, uno que hace eso, como un montaje a propósito, como conclusión de un razonamiento práctico, y sin una vocación interior, sencillamente entra en una oscuridad artificial que se ha fabricado él mismo. No está solo con Dios, sino...

Oración como inactividad

Tendemos a pensar en la oración como inactividad. Creo que mucha gente piensa que la oración es o algo que nos prepara para la acción o algo que nos refresca después de la acción. Pero cuanto más oramos, somos más conscientes de que la oración  no es un camino de inactividad. Se encuentra inmersa en el camino de la acción, es más bien el centro de la acción. Creo que podríamos describir a la oración como "pura acción". Es una de las formas más elevadas de acción humana y al ser pura acción nos conduce al reino de "la pura existencia". Aquel que sigue el camino de la oración no rechaza nada. No rechazamos nada de nuestra propia persona y nos descubrimos, en cambio, integrados  con rodas nuestras fuerzas y todos nuestros dones. El don de nuestra propia creación integrado, en armonía con la fuente de nuestra existencia, en armonía con el ser. Lo difícil para nosotros es permanecer en quietud y aprender a repetir la oración con fe. Al orar, entramos en contacto con ...

En la soledad

En la soledad he descubierto al fin, mi Dios, que Tú deseas el amor de mi corazón tal como es: el amor de mi corazón humano. He descubierto y he sabido gracias a Tu inmensa misericordia, que el amor de un corazón roto, pobre, y abandonado te es más grato y atrae Tu compasiva mirada. Tu deseo y Tu consuelo, Señor, es estar muy cerca de los que te llaman Padre. Tal vez no tengas mayor "consuelo" (si me permites expresarlo así) , que consolar a tus afligidos hijos y a quienes acuden a Ti pobres y con las manos vacías, sino otra cosa que su humanidad, sus limitaciones y una enorme confianza en Tu misericordia.    Thomas Merton OSB. Diálogos con el silencio

Voy junto a los árboles

Voy junto a los árboles y me siento sereno. Mis agitaciones se calman a mi alrededor como ondas en el agua. Mis tareas están en su lugar. Donde las dejé, dormidas como ganado... Entonces se presenta lo que temo. Vivo un rato a su alcance. Lo que temo desaparece, y el miedo a ello me abandona. Canta, y oigo su canción. Wendell Berry (Entra en ti. Enrique y Mercedes Montalt)

En el deseo profundo De Dios

En el deseo profundo de Dios tenemos ya la experiencia de Dios. Anselm Grün OSB. La mística: Descubrir el espacio interior

Mientras considere

Mientras considere a una persona como objeto y la trate como una cosa, su aspecto interno y personal permanece oculto. Cuando me dispongo con una actitud de acogida personal y estoy dispuesto a comprometerme con ella, solo entonces puedo percibir su realidad interna. Franz Jalics. El encuentro con Dios