Dios lo ofrece todo, pero compete a la libertad humana acoger esta participación del Espíritu en nuestras vidas. De lo contrario, el Espíritu no puede actuar. Javier Melloni SJ. Los caminos del corazón: El conocimiento espiritual en la «Filocalia»
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Así pues, la escalera del conocimiento espiritual tiene su primer peldaño en la dura experiencia de conocerse a sí mismo, de afrontar la propia verdad. Porque no podemos tener conocimiento de las cosas de Dios si previamente no tenemos conciencia de la viga que tenemos en nuestro propio ojo (Lc 6,41). La finura de la Luz divina no puede soportar la espesura de tal opacidad. La viga se disuelve por el fluir de las lágrimas; unas lágrimas que son muy amargas al principio, pero que después se hacen sumamente dulces. Javier Melloni SJ.Los caminos del corazón: El conocimiento espiritual en la «Filocalia»
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Algunas drogas como la mescalina parecen que son capaces de llevar a experiencias místicas de una manera mucho más fácil y excitante. Pero la mística cristiana auténtica supone un largo periodo de esfuerzo ascético y moral antes de alcanzar el fin de la unión con la unidad, con el Absoluto. Sólo la enseñanza de Cristo ha puesto el más fuerte acento sobre el amor mutuo, y de hecho esto es mucho más difícil, aunque menos espectacular, que todo otro tipo de prácticas o drogas. Cristo no nos pide que alcancemos un estado en el que ya no percibamos ninguna diferencia entre nosotros y todo lo demás que existe. Este estado es inconcebible para un cristiano. Cristo nos pide mucho más: que reconozcamos plenamente la existencia distinta de nuestros prójimos, con todos sus defectos, hasta con su hostilidad hacia nosotros, y que los amemos como lo s ama el mismo Dios. Pero es imposible guardar este mandamiento sin la ayuda divina: " yo rogaré al Padre, dijo Cristo a sus discípulos, y os da...
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La mística no es algo ajeno al mundo, sino el camino para vivir la vida de cada día en libertad y en sereno abandono interior y para hacer que los conflictos y desengaños diarios nos abran más y más a Dios y al fundamento de nuestra alma. Entonces, lo que piensen otros de mí ya no es tan importante. Vivo desde mis cimientos vivo en armonía con mi más íntima esencia, aun cuando no lo entiendan todos cuanto me rodean: "Una persona serena no tiene que estar continuamente pendiente de qué cosas necesita; debe mirar de qué cosas puede prescindir"(Heinrich Seuse). Anselm Grün OSB. La mística
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Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. 2 Corintios 12:2-4