La mística
Cuando en la mística se habla de la muerte del yo, no hay que pensar que hay que destruir el yo. Más bien, lo que se entiende por la muerte del yo, es la liberación de todas las autovaloraciónes equivocadas y de las ilusiones que nos hemos ido forjando sobre nosotros mismos. Cuando nos abrimos a la vida con sus altos y bajos, con sus éxitos y sus fracasos, entonces desaparece poco a poco la engañosa ilusión de que, mediante la psicología o la espiritualidad, podríamos garantizar el éxito de nuestra existencia. Nuestras ideas de la vida se hace añicos y, de este modo, nuestro yo se abre al misterio de Dios. Una enfermedad puede quitarnos la ilusión de que con una alimentación sana o con una espiritualidad sana podríamos garantizar nuestro buen estado de salud. El fracaso en el matrimonio o en la profesión echa por tierra nuestra ilusión de que es posible conseguirlo todo con sólo rezar suficientemente. Incluso una culpa puede transformarse en beneficiosa, si nos libera de la imagina...