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Mientras en el mundo

Mientras en el mundo vivimos no podemos estar sin tribulaciones y tentaciones: por lo cual está escrito en Job: tentación es la vida del hombre sobre la tierra. Por eso cada uno debería tener mucho cuidado acerca de sus tentaciones y velar en oración (…) Ninguno hay tan perfecto ni tan santo que no tenga algunas veces tentaciones, y no podemos vivir sin ellas. Thomas Kempis. De la imitación de Cristo o menosprecio del mundo

Pero yo no era humilde

Pero yo no era humilde y por eso no podía entender a un Cristo humilde, ni captar lo que El nos enseña con su debilidad. Porque tu Verbo, eterna verdad y supereminente sobre lo más excelso que hay en tu creación, levanta hacia sí a quienes se le someten. Siendo la excelsitud misma, quiso edificarse acá en la tierra una humilde morada de nuestro barro por la cual deprimiese el orgullo de los que quería atraer a sí y los sanara nutriéndolos en su amor; para que no caminaran demasiado lejos apoyados en su propia confianza, sino que más bien se humillaran al ver a sus pies a una persona divina empequeñecida por su participación en la vestidura de nuestra piel humana; para que sintiéndose fatigados se postraran ante ella y ella levantándose, los levantara. San Agustín. Confesiones

Por eso debía...

Por   eso   deb í a   uno   a f i rm a r se   de   t al   m ane r a   en   Dios,  q ue no le  f uese necesa r io buscar   m uchas consolaciones  hu m anas.   Cuando   el   ho m b r e   de   buena   v olun t ad   es   a tr i bulado,   o   t en t ado,   o   a f li g ido con   m alos  pensa m ien t os;   en t onces   conoce   t ener   de   Dios   m a y or     necesidad,   e x pe r i m en t ando  q ue sin EI   no   puede haber   nada   bueno. Thomas Kempis. De la imitación de Cristo o menosprecio del mundo

El alimento

El alimento que yo no podía alcanzar no era otro que tu propio Verbo por quien hiciste todas las cosas, el cual al hacerse hombre y habitar en nuestra carne (Jn 1, 14) se hizo leche para nuestra infancia. San Agustín. Confesiones

Bueno es

Bueno es que algunas veces nos sucedan cosas adversas y vengan contrariedades, porque suelen atraer al hombre al corazón, para que se conozca desterrado y no ponga su esperanza en cosa alguna del mundo. Bueno es que padezcamos a veces contradicciones y que sientan de nosotros mal e imperfectamente, aunque hagamos bien y tengamos buena intención. Estas cosas de ordinario ayudan a la humildad y nos defienden de la vanagloria. Porque entonces mejor buscamos a Dios por testigo interior, cuando por de fuera somos despreciados de los hombres, y no nos dan crédito. Thomas Kempis. De la imitación de Cristo o menosprecio del mundo

Andaba yo...

Andaba yo en busca de alguna manera de adquirir la energía necesaria para gozar de ti, pero no pude encontrarla mientras no pude admitir que Jesucristo es mediador entre Dios y los hombres; que está sobre todas las cosas y es Dios bendito por todos los siglos (1Tm 2, 5; Rm 9, 5). Y Cristo me llamaba diciendo: yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6). San Agustín. Confesiones

Si cada año...

Si cada  año  desarraigásemos un vicio presto seríamos perfectos. Mas ahora, al contrario, muchas  veces experimentamos  que  fuimos  mejores  y  más  puros  en  el  principio  de  nuestra conversión que después de muchos años de profesos. Nuestro fervor y aprovechamiento cada día debe crecer; mas ahora ya nos parece mucho conservar alguna parte del primer fervor. Si al principio hiciésemos algún esfuerzo, podríamos después hacerlo todo con facilidad y gozo. Grave cosa es dejar la, costumbre; pero, más grave es ir contraria propia voluntad. Mas si no vences las cosas pequeñas y ligeras, ¿cómo vencerás  las dificultosas? Resiste en los principios a tu inclinación, y deja la mala costumbre, porque no te lleve poco a poco a mayor dificultad. ¡Oh, si mirases cuánta paz a ti mismo, y cuánta alegría darías a los otros rigiéndote bien, yo ...