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Si te agradan

Si te agradan las almas ámalas en Dios; porque ellas también son inestables, pero en Dios se estabilizan y sin El pasan y perecen. Han de ser pues, amadas en Dios. Arrastra hacia El a cuantas puedas y diles: "A Él y sólo a El debemos amar; Él lo hizo todo y no está lejos. Porque no hizo las cosas para marcharse luego, sino las hizo y están en El. Donde Él está, la Verdad adquiere sabor; Él está muy adentro del corazón, pero el corazón se aparta de Él. Volveos, prevaricadores a vuestro propio corazón (Is 46, 8) y abrazad allí al que os creó. Estad con El y seréis estables; descansad en El y vuestro descanso será verdadero. ¿A dónde vais por fragosos caminos? Lo que amáis, de El procede y no es bueno y suave sino por cuanto a Él se refiere. Pero lo dulce se volverá justamente amargo si se le ama con injusticia, con abandono de aquel que lo creó". San Agustín. Confesiones

(...)

(...) a la divina unión ha de caminar el alma más creyendo que entendiendo. San Juan De la Cruz. Subida al Monte Carmelo

Si las puertas

Si las puertas de la percepción se purificasen , cada cosa aparecería al ser humano como es: infinita.  William Blake

Delante

Delante de ti pongo mi corazón y mi memoria. Tú me dirigías entonces con secretos movimientos de tu providencia y, poco a poco, ibas poniendo ante mis ojos mis funestos errores, para que los viera y los aborreciera. San Agustín. Confesiones

No has oído

¿No has oído sus pasos silenciosos? El se acerca, se acerca sin cesar. En cada momento, en cada época, cada día, cada noche. Se acerca, se acerca, se acerca sin cesar. He cantado muchas canciones y de muy diversos estilos, Pero todas sus notas han proclamado siempre:. El se acerca, se acerca, se acerca sin cesar (…). Rabindranath Tagore

No seas hueca

No seas hueca, alma mía, ni permitas que se ensordezca el oído de tu corazón con el tumulto de tus vanidades. Es el Verbo mismo quien te llama para que vuelvas a El. El es el lugar de la paz imperturbable en donde el amor no es abandonado sino cuando él mismo abandona San Agustín. Confesiones

Somos la flauta

Somos la flauta, nuestra música es toda tuya. Somos una montaña cuyo eco solo eres tú. Unas piezas de ajedrez, que tu alineas y mueves para que perdamos o ganemos. Unos leones estampados en lo alto de banderas desplegadas. Tu viento invisible nos arrastra por el mundo. Rumi