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Quien no permite

Quien no permite que la sequedad y la impotencia abatan y turben su espíritu, sino que se deja guiar pacíficamente por Dios a través del desierto y no desea más apoyo ni guía que la pura fe y confianza en solo Dios, será conducido hasta la tierra prometida. Gustará la paz y la alegría de la unión con Dios. Tendrá, sin ver, una habitual, consoladora, oscura y misteriosa conciencia de su Dios, que está presente y actúa en todos los acontecimientos de la vida. Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

Tan pronto

Tan pronto como hay una indicación razonable de que Dios atrae al espíritu hacia el camino de la contemplación, tenemos que permanecer en paz, en una oración completamente simplificada, despojada de actos y reflexiones y limpia de imágenes, que espera, en el vacío y la expectación vigilantes, que se haga en nosotros la voluntad de Dios. En esta espera no debe haber ansiedad ni hambre deliberada de experiencia alguna que esté al alcance de nuestro conocimiento o memoria, porque toda experiencia que podamos comprender o entender será inadecuada e indigna del estado al que Dios quiere llevar a nuestras almas.  Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

En cuanto

En cuanto pedimos algo para nosotros mismos, o incluso confiamos en que alguna acción propia nos procure una intensificación más profunda de este puro y sereno reposo en Dios, manchamos y desperdiciamos el don perfecto que Él desea comunicarnos en el silencio y el reposo de nuestras facultades. Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

Hemos de entender

Hemos de entender en lo más profundo de nuestro ser que el don del entendimiento es un puro don de Dios, que ningún deseo, ningún esfuerzo, ningún heroísmo por nuestra parte puede en modo alguno merecer ni obtener. No hay nada que podamos hacer directamente para procurarlo, ni para preservarlo o acrecentarlo.  Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación

Escucha, Dios

Escucha, Dios. Yo nunca hablé contigo. Hoy quiero saludarte. ¿Cómo estás? Tú sabes, me decían que no existes.  Y yo, tonto, creí que era verdad. Anoche vi tu cielo. Me encontraba oculto en un hoyo de granada. Quién iría a creer que para verte bastaba con tenderse uno de espaldas. No sé si aún  querrás darme la mano. Al menos creo que me entiendes. Disculpa, debo irme. La ofensiva será horrible esta noche. Quién sabe, tal vez llame yo a tu puerta. ¿Me recibirás si hasta ti llego? Tarde te descubrí, cuánto lo siento. ¡Qué raro! Sin temor voy a la muerte. PLEGARIA DE UN SOLDADO El texto anterior se encontró en el bolsillo de un soldado muerto en acción durante una de las tantas terribles guerras del siglo XX.

Sin soledad

Sin soledad no existe verdadero recogimiento. Sin verdadero recogimiento no existe verdadera oración. Sin verdadera oración no somos más que cáscaras de huevo vacías. Raymond. Trapense. Tres Monjes Rebeldes

Nuestra actividad

Nuestra actividad personal es casi siempre un obstáculo para la infusión de esta luz pacífica y pacificadora, salvo si Dios exige de nosotros ciertos actos y obras de caridad o de obediencia, por medio de los cuales nos mantiene en  profunda unión experimental con Él, porque Él lo quiere, no por fidelidad nuestra de ninguna clase. Thomas Merton OSB. Nuevas semillas de contemplación